¿El aborto un derecho o un delito?

Publicado: octubre 19, 2010 de raleos2010 en Uncategorized

El verdadero dilema moral: la vida de las mujeres y sus hijos

Los sectores conservadores de nuestra sociedad que se oponen a la legalización del aborto sostienen que quienes promueven su legalización promueven el aborto como forma privilegiada de anticoncepción, igual que no hace mucho sostenían que quienes apoyaban la legalización del divorcio propiciaban la ruptura familiar.

Al igual que con el divorcio, la legalización del aborto sólo busca que las mujeres tengan el derecho de decidir, cuando las circunstancias no le dejen otra salida. Este derecho de decidir hoy está vedado por la legislación de la mayoría de los países latinoamericanos, ni siquiera cuando la vida de la mujer está en peligro, ni cuando el embarazo es producto de una violación.

Es más, la lesgislación y la ética de los antiabortistas, han preferido hasta ahora perdonar el delito de violación o estupro en el hombre, si el mismo acepta casarse con la víctima, es decir, entregando la víctima a su verdugo y perpetuando el abuso, antes que permitir a la víctima abortar.

Por otro lado, tanto médicos como grupos de derechos humanos y feministas que apoyan la legalización del aborto no lo promueven como forma privilegiada de control natal. Por el contrario, consideran indispensable una educación sexual desde la infancia que prepare a hombres y mujeres para el ejercicio de una sexualidad sana y conciente, en el conocimiento de mejores y menos traumáticos métodos de anticoncepción. Es más se cree  necesario educar en torno a los peligros que afentan la  salud de una práctica repetida del aborto.

Otro argumento privilegiado por los antiabortistas es que se promueve la “promiscuidad” y el “libertinaje”. Por supuesto, la “castidad” y la sexualidad vista como “pecado” siempre han sido un instrumento poderoso en manos de la sociedad patriarcal para controlar la vida de los seres humanos, en especial de las mujeres. De ahí el mito del “pecado original”.

No se deben compartir ese tipo de criterios que buscan estigmatizar un acto completamente humano y natural como la sexualidad. Pero tampoco se deben dictar pautas de comportamiento sexual. Lo que sí se debe defender es el derecho de conocer, para que cada quien pueda elegir a plena conciencia. Para que quienes lo deseen practiquen la castidad de forma voluntaria y no impuesta; y los demás practiquen su sexualidad de manera sana y responsable.

ROCIO ALEJANDRA ORTIZ SAGASTUME

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